Dulcinea

JARDIN POTAGER 

PROYECTO: ACCESO URBANO, CALLE DULCINEA  

SITUACIÓN: BARRIO DE CUATRO CAMINOS,  MADRID 

ENTIDADEMVS, AYUNTAMIENTO DE MADRID 

SUPERFICIE: *** M2 

PEM: *** € 

FECHA: 2003 

Descubriremos los fuertes desniveles existentes como lugares de oportunidad, donde se evidencian las ‘juntas’ del continuo urbano. Las manifestaremos con toda su fuerza, desarrollándolas en altura. Construimos “jardines verticales” que trepan como árboles en espaldera, minimizando el espacio necesario para los mismos  y optimizando su rendimiento. 

La calle Dulcinea 

La propuesta busca la transformación de las actuales condiciones ambientales de la calle Dulcinea en su salida a la vía intensamente rodada de Raimundo Fernández Villaverde, en el madrileño barrio de Cuatro Caminos.  

Partiendo de una reflexión sobre el contexto inmediato y el entramado de elementos urbanos que lo caracterizan, se pretende transformar la percepción del espacio urbano mediante la superposición de un nuevo sistema que aglutine elementos nuevos y existentes. 

Dificultades como la topografía irregular, las instalaciones obsoletas, la descoordinación de elementos diversos y la invasión del tráfico son cuestiones que se reinterpretan en esta propuesta buscando en los actuales problemas nuevos lugares de oportunidad. Así, los obstáculos urbanos de los actuales desniveles o los olvidados postes de madera existentes en el barrio, pueden ser reinterpretados como motivo de reflexión y reutilizados a favor de la propuesta. 

Descubriendo fisuras 

Ante la ausencia de intención “urbana” de los actuales espacios de este entorno, se plantea un sistema capaz de absorber en su lógica las irregularidades volumétricas de alineaciones y alturas de la edificación, así como de aglutinar el carácter desarticulado de los elementos que conforman la calle. 

Se pauta el espacio con cortes transversales que aglutinan el paisaje urbano de instalaciones, señales, mobiliario e iluminación, permitiendo el tránsito rodado y peatonal transversalmente a ellas.  

Estas rasgaduras son elementos que adoptarán funciones diversas: son alcorques, son rejillas, son puntos de recogida de aguas y de ellas pueden emerger elementos de mobiliario urbano y señalización, activando con estos elementos verticales la interacción con el espacio urbano. 

‘Le potager du roi 

Como los frutales productores de una gran huerta, se generan líneas y paredes de vegetación, separando tablas de trabajos y cultivos diversos, que se materializan aquí en la serie de pavimentos colocados por tablas, que explorarán los matices de una gama de color y texturas. La vibración ente “juntas” y “tablas” activa plásticamente el entorno, asumiendo como propio su carácter aleatorio. 

Las estructuras verdes salpicarían todo el espacio urbano, retranqueos y medianeras, desarrollando todo su potencial al encontrar un campo de expansión en el fuerte desnivel de la calle Dulcinea, exhibiéndose como un collage de plantas diversas, a través del cual el peatón se rencuentra con un ambiente urbano recualificado. 

Hacia la ciudad 

En los otros cuatro accesos al barrio de Cuatro Caminos, el encuentro de pequeñas vías y callejones con la vía de Raimundo Fernández Villaverde, se disponen igualmente paramentos vegetales. Éstos  encuentran su reflejo en las murallas de tráfico que lo rodean, vías perimetrales de gran actividad. En ellas, a modo de carteles publicitarios, los muros verdes se exhiben como de señal de la transformación interior de un barrio. 

Así, los jardines verticales que nos permitían introducirnos como un pixelado verde entre coches y peatones en las estrechas calles del barrio, emergen además como objeto y como imagen en sí mismo, en un doble juego de protección ambiental del barrio y de representación hacia la ciudad. 

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Categorizado como Paisaje

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